La ciencia del “pegapases”

En tauromaquia una expresión nueva, de significado claro, resulta rápidamente en feliz hallazgo, de fácil comprensión y aceptación popular. Algo así sucedió con “pegapases”. Si bien desde un principio, y aún sigue, mantiene un alto colorante negativo, el pegapases tiene su arte, su aquel y su sorpresa, como veremos.

Quién escribió primero ‘pegapases’ entra en disputa. Quizá la voz cayó desde arriba del tendido hasta las localidades de barrera y de ahí saltó al periodismo; en letra impresa y amasada con la actualidad, fermentó acaso por su origen popular, la facilidad de comprensión y el claro significado: dar 30 pases por la derecha, otros 30 por la izquierda. Y resultó.

Sin embargo, una buena faena se basta con ligar unas tandas de naturales, ya con la izquierda, ora con la derecha, adornadas con algún gesto torero y coronadas con adornos en cada serie o tanda, según interprete el maestro de lidia.

En su justa medida, una faena a base de “pegapases” puede culminar en premio. Cada torero, cada toro, cada tarde es distinta, y el pegapases es una garantía de éxito: el maestro de ceremonia acude a lo más natural para resolver una papeleta aunque el toro sea malo, el diestro no tenga su tarde, o el día se ponga contra la lidia.

Y dejo como ejemplo esta tarde de Pedro Castillo en Nimes (31-05-1990) con dos orejas de un ‘miura’; de ley las orejas, del infierno el miura. Y al nombre del torero Castillo quiero juntar el de otro gran maestro, este ya se nos fue, y aunque maestro de otra ciencia, es quizá el comentarista deportivo que mayor popularidad alcanzó y en menos tiempo. El periodista que dejó para la posterioridad la palabra “pegapases” aunque esta vez deconstruida y reformulada para el fútbol.

Les hablo de Andrés Montes González (Madrid, 27 XI 1955 – Madrid, 16 X 2009) Andrés Montes y el “tiki-taka” o “tiqui-taca”. Hombre leído, muy culto, alegre, y que se nos fue pronto. Podemos intuir que conocía la ciencia de su tocayo de apellido, Francisco Montes, Paquiro, nacido en la calle del Santo Cristo de Chiclana de la Frontera (Cádiz), el 13 de enero de 1805 y fallecido el 4 de abril de 1851.

Tikitaka o tiki-taka define una forma de jugar por todos conocida: pasar y pasar el balón, hasta que llegue en buenas condiciones para nuestros mejores atacantes. Pasar, y pasar, y pasar el balón hasta que el extremo se encuentre en situación de uno contra uno, desborde y ponga la jugada al borde de situación de gol.

Andrés Montes González tikitaka tiki taka tiqui taca foto pequeña 7 cm
O pasar y pasar y pasar el balón hasta que con un regate o una pared o un apoyo, nuestro jugador se halle en posición de peligro: dar asistencia de gol o rematar a portería. Pasar, pasar, y pasar el balón siempre al compañero más próximo que esté libre, para no perder la pelota, y seguir el pase-pase-pase o sea, el pegapases.

Lo mismo que en el fútbol cuando vemos a los grandes especialistas controlando la posesión del balón sin que esto transmita emoción alguna, no dejamos de mantener un ojillo abierto, porque sabemos que en cualquier momento puede saltar el pase definitivo al hueco, el desmarque, la pared o el regate que ponga el balón en situción de asistencia o tiro a puerta. Es arte efímero, como el toreo, desaparece cuando se ejecuta y solo el ojo avisado y entrenado puede sentir.

Viene esto a cuenta para romper una lanza en favor de los matadores que recurren a este recurso en la lidia: no hay engaño al público; no hay falta de repertorio: hay ganas de triunfar de la manera más rápida y natural. El pegapases quiebra una tarde de mal agüero; domeña toro imposible y con economía de gesto y tiempo dispone la lidia, limpia y honrada, para la suerte suprema.

También viene a cuento para destacar la coincidencia de apellidos, Montes, el que rebautizó el “pegapases” en forma de “tiki-taka” y que desde España, como selección y equipos, ha exportado al mundo, expresión, tiki-taka que encontramos en los medios de comunicación, y que todo el mundo entiende ¡y teme! Porque pegando buenos pases es más fácil culminar una buena tarde. Más fácil o más probable que si confiamos en la aparición de un crack universal tipo Maradona, Pelé o Ronaldo Nazario. O Rafael de Paula o Curro Romero, el “Faraón de Camas”.

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