Valle Inclán y algo de Tauromaquia en su 150 aniversario

01-hay-arte-en-los-toros-pUn 28 de octubre de 1866 vió la luz el que sería gran dramaturgo, poeta y novelista, don Ramón María del Valle Inclán. Él mismo afirma que nació en el barco que hacía la travesía entre Villanueva de Arosa y Puebla del Caramiñal.

Y de aquella travesía que rememoramos ahora, entre el ruido del barco, las olas y aquellos primeros gemidos y el alboroto del barquito que hacía de transbordador surgió con el tiempo un hombre de vida de aventura y bohemia, apasionado de las letras, de los días y de las noches, de los salones y las calles y rincones de Madrid, donde transcurrirá su devenir creativo.

02-revista-la-lidia-pHoy, aquí, destaco su faena taurina recogida en uno párrafos de la revista La Lidia. Porque importa aquí y ahora, recordar que Valle Inclán llevó una vida de torero, y con torería, es decir, dando la cara, partiéndose el pecho -o el brazo- para que sus días tuvieran el mismo trajín y emoción que aquellos minutos primeros de su vida, entre el ruido de las máquinas, del viento que sacude las calles y el agua que mansa o recia, susurra en riveras y playas:

–¿Hay arte en los toros? –preguntan en “La Lidia” de 1905 a Valle-Inclán.

–Naturalmente que sí –responde don Ramón–, y mucho. Mire usted: la mayor manifestación del arte es la tragedia. El autor de una tragedia crea un héroe y le dice al público: “Tenéis que amarle”.

¿Y qué hace para que sea amado? Le rodea de peligros, de amenazas, de presagios… y el público se interesa por el héroe, y cuanto mayor es su desgracia y más cerca está su muerte, más le quiere. Porque el hombre no quiere a su semejante sino cuando lo ve en peligro.

Supongamos que un niño está jugando en esta habitación, y nosotros no le hacemos caso; al contrario, tal vez sus juegos nos molesten. De repente, el niño se acerca al balcón y está a punto de caer a la calle; entonces, todos nosotros nos levantamos angustiados y gritamos: “¡Ese niño!”

02-la-tragedia-es-real-pEn aquel momento todos queremos al niño, pero ha hecho falta para eso, para que nuestro corazón dé rienda suelta a su amor, que ese ser esté a punto de deshacerse. Es la tragedia.

En los toros la tragedia es real. Allí el torero es autor y actor. Él puede a su antojo crear una tragedia, una comedia o una farsa. Cuanto mayor es el peligro del torero, mayor es la amenaza de tragedia y más grande es la manifestación de arte.

Hay toreros, como Belmonte, que crean la tragedia, la sienten, y al ejecutar las suertes del toreo, se entregan al toro borrachos de arte. Entonces los cuernos rozan las sedas y el oro de sus trajes; la tragedia se aproxima, el público, sin saberlo, se pone de pie, se emociona, se entusiasma. ¿Por qué? Por el arte.

03-la-facultad-de-matar-pQuitemos a los toros la facultad de matar, y ya no hay fiesta, porque no hay tragedia, no hay arte. Supongamos que en diez años no muere un torero, y entonces se acabó el interés de las corridas de toros.

A un torero que no tuviese peligro de ser cogido, acabaría por aburrir al público. Eso le pasó al Guerra. Hoy tenemos el caso de Joselito. Joselito es el torero que tiene mayores conocimientos y que tiene más facultades físicas.

Sin embargo, Joselito cansará a los públicos. Joselito es el primer actor de la tauromaquia; pero como en este arte el autor y actor van juntos, Joselito-autor no quiere crear tragedia; no siente el arte de la tragedia, y a pesar de sus faenas asombrosas, de sus facultades, de sus maravillas, el público nota que le falta algo, algo que será la causa de que le aburra un día, algo que no sabe lo que es. La tragedia… el arte…05-toros-caballos-toreros-y-muerte-p

Su hermano Rafael ya es otra cosa; tiene menos facultades que él, sabe menos que él; cuando sale un toro que le inspira, entonces crea arte, entonces es divino, porque, como Belmonte, se transfigura, y transfiguración es teología.

Los toros, para ser tal como deben de ser, precisan tener la parte trágica, la muerte del toro, del caballo, y de vez en cuando del torero.04-valle-sin-texto-p

El torero que toreando se acerque más a la muerte, ése será el mayor artista, el que mejor interpretará la tragedia taurina, aunque el otro,
el que toree con mayor facilidad, quede más veces mejor que él. Joselito, los Quintero y la Argentinita son la misma cosa… Están “bien”.

Punto final.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s